Pequeños cambios en casa que se notan de verdad
No hace falta reformar ni comprar nada nuevo para mejorar cómo se vive una casa. A veces basta con mover un mueble, dejar pasar más luz natural o despejar una superficie que siempre acaba llena. Son gestos pequeños, pero su efecto es inmediato.
Ordenar no es acumular sistemas ni cajas, sino retirar lo que estorba y ya no cumple ninguna función. Cuando el espacio se simplifica, también lo hace la cabeza.
Empieza por una sola habitación. El cambio se contagia.
